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Ya hemos visto que el criterio del V.A.N. nos mide la rentabilidad de la inversión en términos absolutos, mientras que el criterio de la Tasa Interna de Rendimiento nos proporciona la rentabilidad en términos relativos.

 

Los dos criterios conducen al mismo resultado en las decisiones de aceptación o rechazo si analizamos inversiones simples.

 

Sin embargo, aún tratándose de inversiones simples, cada uno de los criterios puede conducir a resultados distintos cuando se trata de ordenar o jerarquizar una lista de proyectos o inversiones.

 

Por otra parte, cuando estamos ante inversiones que son a la vez no simples y mixtas, ambos criterios nos pueden llevar a resultados distintos incluso en las decisiones de aceptación o rechazo.

 

Equivalencia de ambos criterios al aceptar o rechazar una inversión  simple

 

Ya cuando se explicó el V.A.N. se adivinaba la relación que existe entre él y la T.I.R.  Esto quedó evidenciado en el apartado en el que hemos abordado el estudio  de la T.I.R.  Así, vimos como la T.I.R. es precisamente el valor de r que anula el Valor Actual Neto.

 

Si el tipo de actualización o descuento es inferior a este valor, el Valor Actual Neto es positivo. En cambio, si el tipo de actualización es superior, el Valor Actual Neto es negativo

 

Por tanto, en las decisiones de aceptación y rechazo de una inversión o proyecto simple, ambos criterios conducen al mismo resultado, puesto que:

r = i < r0 → VAN (r) > 0

r = i > r0 → VAN (r) < 0

 

Del mismo modo, es posible afirmar, que en inversiones simples, sólo hay un punto de corte con el eje de abscisas.  Es decir, sólo hay una tasa de retorno que hace 0 el VAN.

 

Esto es lógico ya que la resolución de la TIR de un proyecto de inversión simple proporciona, según la  Regla de los Signos de Descartes (que ya hemos visto), una única solución positiva.