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La evaluación de un proyecto, así como la comparación de diferentes proyectos, exigen del estudio económico –  financiero de la rentabilidad del proyecto de inversión.  Es decir, los proyectos, una vez analizada su viabilidad técnica, precisan de un análisis económico – financiero que viene caracterizado por tres parámetros:

–       El importe de la inversión, K

El importe de la inversión queda reducido a una cifra única, que se genera en el año 0 de realización del proyecto.  Hemos hablado de esto ya el apartado de determinación del coste de un proyecto.  A veces, en los proyectos que se realizan en varios ejercicios, existan desembolsos en cada uno de estos ejercicios. Los valores serían en este caso  K0, K1, K2, etc.

–         La vida del proyecto, n

La vida del proyecto, n, es el período de tiempo en años durante el cual se estima que la inversión produzca rendimientos positivos.

Esta estimación es a veces difícil ya que algunos elementos que componen la misma pueden tener diferentes expectativas de vida. En situaciones de este tipo es aconsejable tomar el de mayor duración, siempre que éste represente un porcentaje importante de la misma.

En todo proyecto se pueden distinguir tres estimaciones de vida del proyecto:

–         Vida física, es el período de tiempo durante el cual los elementos fundamentales del proyecto funcionan sin pérdidas significativas de producción, calidad o rendimiento.

–         Vida comercial, se puede identificar como el tiempo durante el cual se espera que sean demandados los productos o servicios que se obtienen con el tiempo y que la empresa ofrece en el mercado.

–         Vida tecnológica, período de tiempo durante el cual los activos son tecnológicamente competitivos.

En proyectos agroalimentarios y ambientales, nos podemos encontrar, además,  con factores de tipo biológico que pueden condicionar el número de años que conviene mantener en explotación una determinada especie o proceso productivo. Un ejemplo de esto  puede ser el caso de plantaciones frutales.

Además, la obsolescencia de la inversión o la implantación de alternativas técnicas no conocidas en el momento de evaluación pueden dificultar también la elección precisa de un periodo adecuado de estudio.

La estimación más adecuada de la vida de un proyecto se corresponderá con la menor de las tres estimaciones mencionadas anteriormente.

–         Los flujos de caja, Rj

Los flujos de caja generados proceden de dos corrientes de signo opuesto: cobros y pagos.

Los cobros son generados por los ingresos anuales imputables a las mejoras que produce la inversión.

Los pagos corresponden al desembolso anual previsto en la inversión debido a los costes operativos.

El flujo de caja Rj para el año j, es la diferencia entre el cobro Cj y el pago Pj.  Tendremos,  por tanto,

Rj = Cj – Pj.  

El valor del dinero es uno de los  aspectos a tener en cuenta cuando se evalúa la rentabilidad de un proyecto o de una inversión. En dicha evaluación se comparan los flujos obtenidos durante la vida útil en función de los flujos invertidos.

 

Esto presenta una dificultad: la comparación de unidades homogéneas.  No es lo mismo obtener el mismo beneficio en 5 años que en 10. Es evidente que se prefiere la obtención de un beneficio a más corto plazo.  La preferencia a corto plazo se debe a varios factores que aumentan con el tiempo: la incertidumbre, la inflación y el tipo de interés.

 

Se entiende por incertidumbre una situación en la cual no se conoce completamente la probabilidad de que ocurra un determinado evento. En nuestro caso, es decir,  en un proyecto de inversión (en el sector agroalimentario y ambiental), no es posible conocer con certeza el beneficio que el mismo producirá en un período dado. La incertidumbre significa entonces, en economía, impredictibilidad o previsión imperfecta de los sucesos futuros. No tiene la carga psicológica que se le añade a la palabra cuando se la usa en el lenguaje cotidiano. 

 

La incertidumbre es un concepto fundamental para la comprensión de los fenómenos económicos pero, por diversas razones, no ha sido integrado plenamente hasta ahora en la teoría  y práctica económica.

 

Así, implica, por ejemplo, que los equilibrios en un mercado de competencia perfecta se alcanzan cuando cada uno de los agentes económicos posee una información completa sobre los intercambios que se producen en el mismo. Por lo tanto, se parte de la premisa de que tanto productores como consumidores poseen el conocimiento necesario para maximizar sus beneficios. Sin embargo, en el mundo real, los empresarios desconocen la cantidad y el precio exacto al que podrán vender sus bienes y los consumidores no pueden tener una idea precisa de la utilidad que les proporcionará cada uno de los bienes y servicios que adquieran.

 

La falta de información perfecta, por otra parte, no obedece sólo a problemas derivados de la complejidad de los intercambios económicos. Es decir, no se trata solamente de que sea imposible manejar adecuadamente, y de un modo casi instantáneo, un gran volumen de información.  Además, es imposible prever completamente la reacción de los otros agentes que intervienen en un mercado. Esto, junto con la incertidumbre que emerge del comportamiento de las variables del mundo físico, hace que la incertidumbre plantee un problema considerable.  Esto es así ya que no es posible conocer todos los riesgos asociados con una decisión cualquiera. En el sector agroalimentario y ambiental estas consideraciones son particularmente evidentes. Abordaremos más adelante las particularidades que deben tenerse en cuenta en estos métodos para evaluar un proyecto de inversión en contexto de riesgo.

 

Se entiende por inflación al aumento constante y sostenido del nivel general de precios (nominales) en una economía.  Es decir, es la reducción  constante  y  sostenida  de la capacidad de compra del dinero en una economía. Si el nivel general de precios sube, cada unidad de moneda alcanza para comprar menos bienes y servicios. Es decir, la inflación refleja la disminución del poder adquisitivo de la moneda.  Se produce, de este modo, una pérdida del valor real del medio interno de intercambio y unidad de medida de una economía.

 

Los efectos de la inflación en una economía son diversos y pueden ser tanto positivos como negativos. Los efectos negativos de la inflación incluyen la disminución del valor real de la moneda a través del tiempo, el desaliento del ahorro y de la inversión debido a la incertidumbre sobre el valor futuro del dinero, y la escasez de bienes. Los efectos positivos incluyen la posibilidad de los bancos centrales de los estados de ajustar las tipos de interés nominal con el propósito de mitigar una recesión y de fomentar la inversión en proyectos de capital no monetarios.

 

Hoy en día, la mayoría de las corrientes económicas están a favor de una tasa pequeña y estable de inflación. Una inflación pequeña (en vez de nula o negativa) puede reducir la severidad de las recesiones económicas al permitir que el mercado laboral pueda adaptarse más rápidamente en una crisis, y reducir el riesgo de que una trampa de liquidez impida una política monetaria de estabilización de la economía. La tarea de mantener la tasa de inflación baja y estable se asigna generalmente a las autoridades monetarias de cada país. En general, estas autoridades monetarias son los bancos centrales, que controlan el tamaño de la emisión monetaria mediante la fijación de las tasas de interés, a través de transacciones en el mercado de divisas, y mediante la creación de la banca de reservas.  En la Unión Monetaria (zona euro), esta tarea corresponde al Banco Central Europeo.

 

Si existe una tasa de inflación negativa, es decir hay una caída generalizada de los precios, se dice que hay deflación. Suele responder a una caída generalizada de la demanda de bienes y servicios.

 

El tipo o tasa de interés es el porcentaje al que está invertido un capital en una unidad de tiempo, determinando lo que se denomina el precio del dinero en el mercado financiero.

 

En términos generales, el tipo de interés (expresado en porcentaje) representa un equilibrio entre el riesgo y la posible ganancia (oportunidad) al emplear una cantidad de dinero en una situación y tiempo determinado. Así, el tipo de interés es el precio del dinero al que se debe pagar/cobrar por tomarlo prestado/cederlo a través de un préstamo en una situación determinada.

 

Por ejemplo, si los tipos de interés fueran iguales tanto para depósitos en Bonos del Estado, cuentas bancarias a largo plazo e inversiones en un nuevo tipo de industria (proyecto de inversión), nadie invertiría en nuevos proyectos ni tendría el dinero en una cuenta remunerada en un banco.  Todo el dinero estaría en Bonos del Estado, ya que, en teoría, es la inversión que menos riesgo supone.

 

Ahora bien, el riesgo de la inversión en una empresa determinada es mayor que el riesgo de tener depositado el dinero en una cuenta en un banco. Éste, a su vez, es mayor, en principio, que el de tener el dinero invertido en Bonos del Estado.  Por eso, el tipo de interés es menor para los Bonos del Estado que para depósitos a largo plazo en un banco privado. A su vez, este tipo será, por la misma razón, menor que los posibles intereses ganados en una inversión industrial (proyecto de inversión). Es este último el que sirve para calcular el valor de dinero invertido y obtenido en función del tiempo transcurrido.

 

El tipo de interés puede obtenerse a partir de la evolución de los mercados monetarios. Viene dado por el valor al que es posible invertir la misma cantidad de dinero que se destina al proyecto o a la inversión en el sistema bancario o financiero para un plazo y riesgo similares a los del proyecto de inversión.

 

Por lo tanto, en nuestro análisis es necesario homogeneizar las unidades monetarias ya que para poder comparar la inversión o proyecto con los flujos de caja es necesario homogeneizar todas las cantidades. Para esto, todas las cantidades se llevan a un año de referencia.

 

Normalmente, se usa el año  inicial de la inversión para facilitar los cambios y las referencias de los valores.  Quedan valores homogéneos de K0, K1, K 2 , etc.  y R1, R2,…Rn convertidos en

 

K0 = K0 / (1+ i)0 ; K1 = K1 / (1+ i)1

y

R1 / (1+ i)1; R2 / (1+ i)2; ….; Rj / (1+ i)j