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Tuve la inmensa fortuna de estudiar en el Royal Agricultural College www.royagcol.ac.uk entre 1993 y 1995 gracias a una beca Erasmus y el esfuerzo de mis padres y hermanos.  Después, tuve el honor de ser profesor visitante en esa institución durante ocho años (2001 – 2009).  Durante ese tiempo, disfruté de la compañía y enseñanzas de Michael Matthews que  fue mi tutor durante mi etapa de estudiante y el director del programa donde yo daba clases.

 El programa en cuestión era, es,  el MBA in Wine Business Management. Obviamente, dicho programa estaba muy centrado en los aspectos económicos y de mercado del  vino.  Yo impartía un seminario dedicado a los vinos de España de una semana de duración una vez al año.   Mi viejo profesor se jubiló y el nuevo director trajo su equipo que sin duda está realizando una excelente labor.

 Ayudé a diseñar el plan de estudios de dicho programa.  Fueron días de intensas charlas y discusiones sobre qué materias debían formar parte de esos estudios en función de las capacidades y competencias que queríamos que los estudiantes tuviesen al finalizarlo.

 Estaba claro desde el principio que, aunque se hablaba de mercados, economía, distribución, lineales, etc.,  los alumnos debían adquirir  un profundo conocimiento de lo que es el vino.  En ese sentido, recuerdo una frase que decía Michael….  “Si quieres entender la razón de algo debes buscar su origen”.  El origen,  según él, eran dos caras de la misma moneda:

 –          La razón por la que algo se ha hecho, y

–          La pasión que se puso para crearlo.

 Él insistía, una y otra vez, en que yo debía explicar el origen de un vino mediterráneo y el origen de un vino andaluz y el origen de un vino del norte de España y… para que los alumnos entendiesen sus diferencias y sus matices… y que me dejase de mercados, de precios y de lo que había dicho fulano o mengano.

 Recuerdo las noches en un pub de Cirencester, The Thames Head,  www.thamesheadinn.co.uk  probando vinos  y discutiendo sobre las zonas de producción, los modos de vinificación, las variedades, los maridajes…

 Escuché de nuevo la frase sobre el origen este pasado verano en Reims (Francia) en la clausura de un curso sobre legislación vitivinícola.  La pronunció la señora Henriquez da Silva, presidenta de Krug www.krug.com para explicar su estrategia.

 La he recordado estos días a raíz de la polémica surgida con ciertos catadores y orientadores de mercado (en el fondo son eso). La he recordado en su doble vertiente (razón y pasión) y pensando en las bodegas y en esos profesionales.

 Dejaré de lado las bodegas por el momento.  Hablemos del origen de los “consejeros”… Pensemos en  la razón por la que han surgido y de la pasión que han puesto en la creación de su producto.

 La razón es evidente… Ayudar a elegir entre un vino u otro.  Esto es algo loable ya que la compra de vino tiene la peculiaridad de tener que escoger un producto (una botella)  sin saber lo que vas a encontrar en él… Además, las etiquetas no ayudan mucho…

 Surgen estos profesionales en las zonas en las que no hay producción autóctona de vino.  La razón me la explicó un Master of Wine en Francia.  Esas zonas deben comprar todo el vino de fuera de sus territorios y deben escogerlo en base a criterios fiables o más o menos objetivos. No es por lo tanto casual que el champagne, el oporto o el jerez sean vinos que son lo que son merced  al prestigio que le dieron consumidores de  territorios que no tienen nada que ver con su zona de producción.  En los tres casos debemos dar gracias a los británicos.

 El paradigma de esta figura es el ya citado Master of Wine www.mastersofwine.org .  Merece la pena leer detenidamente sus orígenes y sus objetivos.  No obstante, es interesante comprobar que los exámenes  tienen lugar en Londres,  Sidney y Napa.

 Tenemos pues que, ante la creciente demanda (la cosa se complica ya que hay distintos segmentos de consumidores)  de vino, por un lado, y la creciente competencia en el mercado, por el otro, surgen expertos que buscan asesorar al consumidor sobre qué vino es mejor… o más adecuado…o simplemente cuál les gusta más a ellos

 Creo que la clave está ahí.  No tengo nada que objetar a ese trabajo.  Me parece bien.  De hecho, siempre he dicho que el principal problema a la hora de comprar una botella de vino es que no sabes qué te vas a encontrar dentro.  Las etiquetas tampoco ayudan mucho como ya he dicho.

 El problema surge, según mi punto de vista, cuando los productores se olvidan del origen de su vino (en el sentido que he apuntado arriba) y se dedican a “fabricar” vinos con las características que les gustan a tal o cual “experto”… que además suele ser extranjero…. ¿no hay expertos en España?

 Tiene esto relación con el tema de las capacidades en una empresa… El éxito suele venir por hacer bien lo que sabemos hacer en lugar de tratar de hacer algo sólo por que el mercado lo demande.

 A lo mejor, las bodegas y los Consejos Reguladores deberían pensar más en mejorar las etiquetas y las estrategias de comunicación en lugar de estar obsesionados con los puntos que les ponga uno u otro… Además, obviamente, de hacer buen vino y con una relación calidad –  precio adecuada….