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 El alba vuelca sus rosas en la copa del cielo… En el aire de cristal se
desgrana el canto del último ruiseñor… El aroma del vino es más
suave…

¡Y pensar que hay insensatos que en esta misma hora
sueñan con riquezas y distinciones!

 ¡Qué sedosa es tu cabellera,
amada mía!