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Entró un grupo.  Me di cuenta al estar mirando hacia la puerta.  No hubiese merecido más atención por mi parte de no haber reconocido un rostro entre ellos. 

Era un compañero de  clase. Los dos íbamos al grupo de tarde de 1º de Agrícolas.  No teníamos ningún tipo de confianza ya que el curso acababa de empezar.    No obstante, nos saludamos.

Creo que el hecho de ir a clase en el grupo de tarde hizo de aquel año algo distinto.  Eso es otra historia.

En fin, nos saludamos.  Nos dijimos un par de trivialidades y seguimos cada uno con su grupo.  

Me fijé, más tarde, que él, una chica y otro chico formaban una especie de triangulo amoroso.  Me divirtió esa posibilidad.  No pude evitar pensar “Estos dos se lo hacen y ella mira…”  Me puse a observarlos.

Él se llamaba Héctor.  Un tipo normal, algunas dirían más tarde que muy bien parecido…. Aquella noche me cayó bien.

Ella se llamaba Laura.  Estudiaba Derecho. Tenía el encanto que, según algunos, tienen las mujeres pálidas, flacas y con esa pose de desdén que quiere decir (a mi entender), aunque ellas lo nieguen, “Tu vida era miserable hasta que me encontraste, debes estarme agradecido por eso”.

No oculto que me cayó mal desde un principio.  Además, fue ampliamente correspondido por su parte. Del mismo modo, tampoco oculto mi predilección por los cánones de Rubens y compañía….  Quizá todo estuviese relacionado y eso me predispuso contra ella.

El tercer vértice se llamaba Vicente.  Se había matriculado en Filología Catalana. Era más bajo que Héctor.  Descubrí que tartamudeaba.  Me pareció que era buena persona aunque simple… Después descubrí que no tenía nada de simple…

Los tres venían del mismo instituto.  Se conocían, por lo tanto, desde hace varios años.

Enseguida me di cuenta que Héctor y Vicente corrían detrás de Laura.  Sonreí al pensar en lo retorcido que puedo llegar a ser al recordar mi primera idea “copulativa”….

Iban, tal vez, detrás de ella de distinta forma, me pareció.  Héctor tenía y manifestaba intereses principalmente carnales.  Las intenciones de Vicente eran, a todas luces, mucho más platónicas.

Laura estaba encantada con ese escenario.  Hacía algunos mimos a Vicente pero fantaseaba claramente con Héctor y la posibilidad de satisfacer sus instintos y deseos con él de manera esporádica….

Me pareció que Héctor era plenamente consciente de eso y que la situación le sobrepasaba.  Tal vez era por no ver llegar el momento…

En cambio, Vicente parecía feliz con las migajas que Laura tenía a bien tirarle.

Laura no perdía ocasión de mirar de reojo al resto del local por si aparecía un cuarto personaje para añadir al espectáculo…. Parecía disfrutar de esa sensación de control.