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María lleva ya unos meses con un diente que se le mueve.  Tanto es así que ya tiene el de adulto fuera detrás. 

El diente está de hecho suelto pero todavía le queda un hilo que lo mantiene sujeto.  Le hemos dicho a María que es un tironcito de nada pero no quiere saber nada del tema…..  Sólo nos queda animarla a que se menee ella misma el diente.

El Jueves Santo nos hemos ido al pueblo.  Hemos quedado con unos amigos para pasar tres días juntos.  Antes de ir a reunirnos con ellos pasamos a decir hola a mis padres. 

Mientras hablamos con mis padres, aparece María radiante con su diente en la mano.

¡¡¡¡¡Por fin!!!!!

Rápidamente, advertimos a María que el Ratoncito Pérez está muy ocupado y que, quizá, no tenga tiempo de ir hasta allá.

María, fingiendo, se hace la resignada, dice que no pasa nada, que lo entiende,….. pero que deja el diente en la repisa del baño y que seguro que Pérez hará todo lo que pueda.

Nos vamos a reunirnos con nuestros amigos.  

A la mañana siguiente, María empieza a preguntarme si voy a bajar al pueblo.  Dice que me acompaña y así no voy solo y que de paso puede ver si Pérez se acordó.

Le digo que no, hoy no, pero que mañana debo ir a por el pan y que de paso entraré a ver a los yayos….. Sonríe, me mira y dice “Te acompaño, ¿vale?”  A ver quién es el valiente que se niega…

Esa noche insiste en dormir conmigo.  No me he levantado aún y ella ya está de pie.  Desayunamos y nos vamos al pueblo.  Compramos el pan y vamos a ver a mis padres.  María le da un beso a mi madre y se va directa al baño…..

¡¡El diente no está!!  Pérez se ha olvidado de dejar el regalo.

María no lo entiende.  Le pregunto si está segura de haberlo dejado allí.  Me dice que sí.  Le insisto que no puede ser, que si ella dejó el diente y el diente no está, debe haber un regalo.

“¿No lo dejarías en tu cuarto?” le vuelvo a insistir… Lo niega por segunda vez.

Mi madre ya está en el cuarto de María y la llama.  “María, busca debajo del cojín de tu cama, quizá dejaste allí el diente y no te acuerdas”….

María, ya un poco enfadada, repite que no….pero mira… y ¡¡¡encuentra cinco euros!!!

Está más contenta que unas pascuas pero no entiende nada “¡¡Dejé el diente en el baño!!” vuelve a decirnos.

Mi madre le dice que quizá Pérez se confundió… como tiene tanto trabajo.

“Eso será”, zanja María.

Sin duda, es la cara de la felicidad…

http://www.youtube.com/watch?v=KRKwSXFRStc