Etiquetas

,

“…el optimismo no sólo es una falsa sino también perniciosa doctrina, por que éste presenta la vida como un deseable estado y a la felicidad como su esencia y objeto. Partiendo de esto, cada cual puede creerse como el más legitimado para proclamar la felicidad y la alegría. Si, como usualmente pasa eso no le entra en el lote, creerá que sufre una injusticia, y de hecho perderá el punto de equilibrio de su existencia; en vez de todo esto, mucho más correcto es recordar el trabajo, la privación, miseria, y sufrimiento, coronada por la muerte, como la verdadera esencia y objeto de nuestra vida (tal como afirman Brahmanismo y Budismo, y también el genuino Cristianismo), y que el triunfo consiste en negar a esa voluntad-de-vivir. En el nuevo testamento, el mundo es presentado como un valle de lágrimas, la vida como un proceso de purificación, y el símbolo del Cristianismo es un instrumento de tortura.”