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María se ha ido hoy de excursión con el cole al acuario de Santa Pola.

Ayer por la tarde, su madre y ella estuvieron planificándolo todo.  Maricen le autorizó a que llevase unos zapatos de charol que brillan.  A María le encantan esos zapatos  y no pierde ocasión de ponérselos.

El problema es que al jugar en el parque, al correr, al saltar, al hacer lo que debe hacer una niña de su edad, ese tipo de calzado dura dos días.  Además, son terriblemente incómodos.  Ella lo ha confesado ya un par de veces.  Por supuesto, tras un par de horas de jugar a los GEOs en el parque.

Esta mañana, lo primero que ha hecho María al despertarse es comprobar que todo estaba tal y como ella lo dejó anoche.  Ya tranquilizada, ha venido a la cocina a desayunar.

Ayer compraron (ellos y su madre) un panquemado relleno de crema de cacao.  Ni que decir tiene que la niña lo ha cogido como si fuera el Santo Grial.  He “adormecido” su ansia de dar cuenta del dulce.  No obstante, ha caído una buena parte gracias a la inestimable colaboración de su hermano Samuel.  Eso sí, bien mojado en leche….

Después de desayunar, ha ido a vestirse.  Cuando la he visto, me he dado cuenta que llevaba unos deportivos.  Le he preguntado por los zapatos.  Sonriendo (no he visto otra sonrisa igual) y mirándome a los ojos (no conozco una mirada comparable), me ha dicho: “Éstos son mucho más cómodos”.

En el fondo, mi niña es una punk….

http://www.youtube.com/watch?v=osNtIqQTPlE