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El viernes dije que el lunes, es decir ayer, hablaría de costes de oportunidad.  No pudo ser.  No pasa nada.  ¿Recuerdan el nombre del blog? Pues eso…

Vamos a ello.

¿Qué es un coste oportunidad?  Es lo que dejamos de ganar por tomar una determinada decisión.  La decisión correcta es aquella que minimiza el coste de oportunidad de quien la toma.

A mí me gusta explicarlo en clase con el símil del novio – novia. Les digo a mis alumnos y alumnas que están tomando la decisión correcta en lo que respecta a su novio o novia si cuando están con el relativo no piensan en otro u otra.  ¡¡¡Todos lo entienden!!!

Hablemos técnicamente.

Por coste de oportunidad (también se le llama alternativo) se entiende el coste de invertir los recursos de los que se dispone en una oportunidad económica, a costa de las inversiones alternativas que se encuentran a dispocisión del inversor.  Es el valor de la mejor opción no realizada. Le debemos esteconcepto a von Wieser.

Es un concepto ligado al de externalidad (factores externos positivos y negativos de los que ya hemos hablado)  ya que la aplicación del concepto de coste de oportunidad implica la búsqueda de todos los costes derivados de una determinada decisión económica.

Ahora bien, el concepto debe ser bien utilizado.  De lo contrario podemos caer en la falacia de Bastiat.  Es conocida como la falacia de la ventana rota. 

Esta falacia parte de una mala aplicación de la premisa, que ya hemos enunciado, de que para determinar si una medida es buena o mala, han de mirarse sus consecuencias a largo plazo para toda la población, y no sólo las que tienen lugar a corto plazo o para una parte de dicha población.

La falacia consiste en pensar que un niño que rompe jugando la ventana de una tienda está realizando una acción buena para la economía.  El dueño de la misma deberá gastarse un dinero en reemplazarlo, dando empleo al cristalero, el cual a su vez con el dinero recibido dará empleo a otros, etc.

Sin embargo, no se tiene en cuenta que, de no haber tenido la ventana rota, el tendero hubiese gastado su dinero en otra cosa, Al final habría servido para dar empleo a otros que, además, habrían producido cosas nuevas y no una reconstrucción de algo que ya había antes.

Esta falacia se ha repetido muchas veces.  Un ejemplo palmario de ella se puede encontrar en los que consideran que una guerra es buena para la economía de un país.

Me he emocionado.   Me dijeron que fuera breve….  Mañana más, o pasado,…..