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A raíz de lo que ha pasado en Japón  y lo que acontece con el petróleo he tenido varias conversaciones sobre el coste de la energía.

Como casi siempre, los problemas surgen al olvidar lo aprendido…

Decía Lord Robins en 1932 que ” la economía  explica  y predice el comportamiento humano en lo referente a los procesos de elección derivados de la existencia de recursos limitados para hacer frente a necesidades ilimitadas.”

Nuestra sociedad necesita recursos (materias primas y energía) y debemos decidir qué recursos, qué energía, en qué cantidad, cómo lo producimos,…  Un montón de preguntas…

Para responderlas, es necesario recordar los que, para mí, son dos de los conceptos más importantes en economía: la externalidad y el coste de oportunidad.

¿Qué es una externalidad?   Técnicamente hablando es una interdependencia no compensada. Se puede definir también como un beneficio o un costo que no refleja su precio real en el mercado.  Es decir, producimos o consumimos algo sin pagar todos los costes de su producción o utilización.

 Existe relación entre el nivel de vida de los habitantes de un país desarrollado medido en términos de bienestar y la forma en la que ese nivel de bienestar creciente exige un montón de externalidades también creciente.   Estas externalidades se dan en el consumo y la producción.

Hay externalidades positivas que se producen cuando las acciones de un agente aumentan el bienestar de otros agentes de la economía. Por ejemplo, supongamos que existe un cultivo de árboles frutales en un lugar determinado que necesitan insectos para la polinización.  Cerca de allí, un colmenero  ha instalado sus colmenas. Las abejas, para producir miel, necesitan del néctar de las flores.  Del mismo modo, para que los árboles den frutas, es necesario que exista esa polinización.  Sin haber pagado por ello, el dueño de los árboles está beneficiándose de una externalidad positiva por el hecho de que el vecino produzca miel de abejas y tenga abejas cercanas a su cultivo. De la misma forma, el colmenero está recibiendo una externalidad positiva, producida por el cultivo de árboles.

Hay externalidades negativas.  Se producen cuando las acciones de un agente reducen el bienestar de otros agentes de la economía. Supongamos, por ejemplo, que existe un criadero de salmones en un lugar determinado. Para que crezcan y se desarrollen correctamente, deben mantenerse en aguas limpias libres de contaminación. Sin embargo, en un lugar cercano, existe una empresa de conservas que vierte al río sus aguas  (no sé por qué pienso en el río Segura y las conserveras de Molina del Segura).  La acción de la empresa daña y contamina las aguas cercanas.  El criadero se ve afectado por las acciones de la fábrica de conservas y sufre por lo tanto un efecto negativo externo a él.

Al final, esto es un coste.  El que contamina no asume el coste que supondría dejar el recurso tal y como lo había tomado. 

La producción de energía es un ejemplo  lleno de externalidades.  ¿Estaríamos dispuestos a asumir el pago que supondría introducir el coste TOTAL de reintroducir todos los factores que externalizados en nuestro modelo de producción de energía?  ¿Pagamos en nuestra factura energética TODOS los costes de su producción? O ¿preferimos olvidarnos de tema y pagar menos rasgándonos las vestiduras por la contaminación y la degradación del medio? 

No olvidemos que la seguridad también es un coste…..

El lunes, que ya será primavera, el coste de oportunidad….